Sobre la poesía
Mis poemas no son para ti ni para mí. Tienen vida propia y me utilizan como medio para nacer. Son consecuencias de ser y no motivo. Se abren paso entre la niebla y caminan firmes sobre las arenas movedizas, hasta llegar, exhaustos a la línea de meta donde les espera la luz de la vida, algunas veces turbia, otras tenue. Llenan el ruido y el silencio, la alegría y la pena, con el único objetivo de morir en la carrera y nacer en otro plano diferente. Porque, si lo piensas, una vez en el exterior, pierden cuerpo y emoción. No hay fonética que iguale un poema corriendo por dentro que no ha llegado a ningún final de camino. Eso que los hace tan suyos, tan exclusivos como el anonimato, esa realidad previa a cualquier exposición siempre limitante. Son más de lo que pueden demostrar desde fuera... ¿Seremos nosotros poemas?
